Experimento #7: Redescubre algo que te encantaba de niño


Los niños rara vez necesitan que les enseñen a jugar. Los adultos, en cambio, a menudo lo olvidan.
El experimento de esta semana consiste en volver a conectar con algo que realmente disfrutabas antes de que la vida se volviera tan ajetreada. Algo que te encantaba hacer de niño.
¿Por qué este experimento?
De niños, a menudo explorábamos actividades simplemente porque nos parecían interesantes, divertidas o absorbentes, no porque quedaran bien en un currículum o mejoraran nuestra salud.
Muchos de esos intereses siguen ahí, aunque hayan quedado enterrados bajo años de responsabilidades.
El experimento
Dedica unos minutos a recordar tu infancia. ¿Qué te encantaba hacer?
¿Dibujar? ¿Construir cosas? ¿Leer historias de aventuras? ¿Montar en bicicleta? ¿Jugar al aire libre? ¿Hacer música?
Elige una actividad que todavía te resulte atractiva y dedica un rato a hacerla esta semana.
No te preocupes por si se te da bien. Ese no es el objetivo.
Si resulta más difícil de lo esperado
A algunas personas les cuesta realmente recordar qué disfrutaban hacer de niños.
En ese caso, hazte otra pregunta: «¿Cuándo pierdo por completo la noción del tiempo?»
La respuesta suele apuntar en la misma dirección.
Hazlo más fácil
Mira fotos antiguas para encontrar ideas.
Visita una biblioteca o una tienda de hobbies en busca de inspiración.
Invita a un amigo o familiar si crees que disfrutarías haciéndolo en compañía.
Mantén tus expectativas bajas. La curiosidad es más importante que el rendimiento.
Qué puedes observar
Cuando termine la semana, reflexiona sobre estas preguntas:
¿La actividad siguió proporcionándote placer?
¿Parecía que el tiempo pasaba de forma diferente mientras la hacías?
¿Es algo a lo que te gustaría dedicar más tiempo en el futuro?
A veces, las cosas que nos ayudaban a recargar energías de niños todavía tienen algo que ofrecernos de adultos.



